El déficit de funcionamiento emocional afecta el funcionamiento social de los adolescentes con TEPT

Muchas veces, la expresión facial de una persona puede articular una historia o una situación de manera más convincente que las palabras. Las expresiones faciales constituyen un componente crucial en la comunicación y desempeñan un papel importante en la participación de diferentes procesos cognitivos.

Al ser de naturaleza reflexiva, las expresiones faciales que reflejan emociones profundas pueden obligar a otra persona a imitar la misma expresión al evocar empatía. Muchas de estas respuestas a las expresiones faciales ocurren en formas que un individuo puede no conocer. Sin embargo, el peligro de una mala interpretación de las expresiones faciales es muy grave, especialmente entre las personas con problemas de salud mental.

De hecho, los adolescentes son más propensos a malinterpretar las expresiones faciales que los adultos y este fenómeno puede ser amplificado entre los adolescentes con síntomas de trastorno de estrés postraumático (TEPT). En comparación con los adultos, se sabe que los adolescentes cuyos cerebros aún están en proceso de desarrollo funcionan de manera diferente.

Los factores antes mencionados limitan la capacidad de un adolescente que sufre de trastorno de estrés postraumático para reconocer las expresiones faciales, que es esencial para el funcionamiento social y la comunicación apropiados. En consecuencia, él o ella no puede comprender las señales sociales transmitidas a través de las expresiones faciales.

Otro hecho biológico que exacerba el problema es que los adolescentes tienen más probabilidades de usar su amígdala que guía los sentimientos instintivos o viscerales para identificar las expresiones faciales. Por el contrario, los adultos usan su corteza frontal que permite la maduración a través de la planificación y el razonamiento para discernir las expresiones faciales.

Con la edad, hay un cambio perceptible de una respuesta más burda a una respuesta más razonada. Estudios previos que consideraron todos los factores anteriores han encontrado que los adolescentes con trastorno de estrés postraumático y trastornos de la conducta muestran deficiencias en el procesamiento emocional que es sinónimo de agresión y funcionamiento social deficiente.

Trastorno de estrés postraumático, trastorno de conducta y reconocimiento facial

Un estudio realizado por la Universidad de Nueva York encontró que los adolescentes con síntomas de trastorno de estrés postraumático tienen más probabilidades de malinterpretar las caras tristes y enojadas como temerosos, mientras que aquellos con síntomas de trastorno de conducta son más propensos a interpretar las caras tristes como expresiones de enojo. El estudio publicado en la revista Child and Adolescent Mental Health sugiere que el trauma puede causar el desarrollo de trastorno de estrés postraumático y trastornos de la conducta que se caracterizan por la insensibilidad y la agresión hacia los demás.

Los investigadores señalan que estos trastornos que a menudo ocurren en conjunto pueden afectar significativamente el bienestar y el desarrollo de un adolescente. Además, el diagnóstico de estos trastornos también aumenta el riesgo de lastimarse a sí mismo oa otros, desarrollar el uso de sustancias y agravar los síntomas de salud mental en la vida posterior.

El estudio incluyó a 371 participantes en el grupo de edad de 13 a 19 años de las escuelas diurnas terapéuticas en Chicago o Providence, Rhode Island. Los participantes se sometieron a una evaluación diagnóstica estructurada y una tarea de reconocimiento facial para determinar la gravedad del problema.

El estudio encontró que los adolescentes con problemas emocionales y de comportamiento, como el trastorno de estrés postraumático y el trastorno de la conducta, eran más propensos a identificar erróneamente las caras enojadas que las caras temerosas o tristes. Cuando los síntomas del trastorno de estrés postraumático son más graves, se asocia con la identificación errónea de las caras enojadas en comparación con las caras temerosas y tristes.

Además, los adolescentes con síntomas pronunciados de TEPT tenían más probabilidades de malinterpretar las emociones tristes y enojadas por miedo. Del mismo modo, los adolescentes con trastorno de conducta tenían más probabilidades de identificar erróneamente las caras tristes, pero podían identificar la ira y las expresiones faciales temerosas. Además, los síntomas del trastorno de la conducta aumentada se relacionaron con confundir la tristeza con expresiones de enojo, lo que sugiere que estas personas pueden no reconocer adecuadamente el sentimiento abrumador de tristeza, dolor y sufrimiento.

Estos hallazgos pueden desempeñar un papel fundamental en la mejora significativa de las intervenciones de tratamiento para el trastorno de estrés postraumático y el trastorno de conducta en el futuro. Los investigadores creen que la mejora en la precisión de la identificación de las expresiones faciales puede ser un objetivo importante del tratamiento para los adolescentes con síntomas de trastorno de estrés postraumático y trastorno de conducta. Por último, pero no menos importante, el estudio arroja luz sobre el hecho de que los problemas de comportamiento e interpersonales mostrados por los adolescentes con síntomas de TEPT podrían aumentar debido a la mala interpretación de las expresiones faciales y las señales sociales.

Significado de buscar ayuda

Muchos niños y adolescentes desarrollan trastornos mentales como el TEPT debido a una experiencia traumática. Dicha experiencia puede ser un accidente, abuso físico o sexual, la pérdida de un ser querido o un crimen violento. Los mecanismos de afrontamiento ineficaces aumentan significativamente el riesgo de desarrollar este trastorno que puede afectar en gran medida la capacidad de una persona para llevar una vida saludable.